Primera etapa: Hasta 1978 se trata de estudiar un arte marcial de origen tradicional japonés emparentada por una parte con la escuela de Hakko Ryu Ju Jitsu, y por otra con la escuela Daytoryu. Se pensó entonces que faltaba una investigación más profunda sobre la posibilidad de un empleo óptimo de la totalidad del cuerpo en el arte del combate. Había pues que investigar e incorporar otras formas técnicas, otras aproximaciones a la defensa personal. Las formas, por ejemplo de proyecciones empleadas en el judo, en la lucha Sambo o en otros estilos de Jiu-jitsu están en principio enfocadas a sus propias disciplinas, pero son susceptibles a su vez de una utilización complementaria entre sí en un sentido global de la defensa, se pueden pues armonizar los golpeos, las proyecciones, los controles, etc…, en una totalidad armoniosa.


Segunda etapa: Desde 1978 hasta 1989, esta etapa comprende diez años de trabajo que serán fundamentales para situar las bases del Goshindo. A través de los muy frecuentes viajes y los diferentes intercambios entre profesores de distintos estilos, se consigue sintetizar y seleccionar un amplio abanico de técnicas que no se deja bloquear en una corriente en particular, el Goshindo se convierte pues en representante de una concepción abierta y en constante evolución del arte marcial y se hace reflejo de la “universalización de las artes marciales”.


Tercera etapa: A partir de 1989 la finalidad será optimizar cada una de las técnicas y desarrollar de forma sólida el aspecto pedagógico de una práctica para todas las personas. Esta práctica se fundamenta en tres puntos esenciales:


  • La búsqueda de una práctica armoniosa que permita la realización y la apertura del individuo a sus posibilidades.

  • La búsqueda de una práctica eficaz, que permita enfrentarse con las situaciones conflictivas.

  • La búsqueda de una forma estética, que permite la protección del cuerpo encontrando las posiciones adecuadas respecto de su efectividad y belleza.

Estos tres factores contribuyen de forma individual y conjunta a que cada persona pueda encontrar un interés propio dentro de la práctica del Goshindo. Toda esta investigación está orientada para expresar “la vía de la protección del cuerpo” en armonía con un contexto moderno. Esta “vía de protección del cuerpo” es también la del individuo en sentido amplio y no es de ningún modo exhaustiva del cuerpo en particular, sino que se extiende al aspecto mental físico y espiritual teniendo como fin la apertura del mismo individuo a sus propias posibilidades personales de desarrollo.


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